Básicamente de sobrevivir me acuso estos últimos meses, aunque empiece el post con un puñetero adverbio. Creo que ya he olvidado cómo escribir sin cometer faltas, pero no pienso ponerme de rodillas y pedir perdón por algo que con toda seguridad, también hacía antes, por mucho que no me lo echase en cara. Las cosas suceden deprisa, y no da tiempo a parar un momento y mirar al costado, por si acaso de reojo miras para atrás y te sorprende un esqueleto completo persiguiendo tu carne desnuda. "Déjame en paz!" podrías decirle; o alcánzame de una vez, que ya casi ni te reconozco; eso sería algo muy parecido a la definición proustiana de sobrevivir: a ver qué coño le digo a estas dos partes de mí para que se pongan de acuerdo. De sobrevivir me acuso, y la pena de prisión la conmuto por aguantarme a mí mismo un rato más, a la fuerza indefinido; por arriesgarme a vivir deprisa por muy lento que resulte el proceso; por viajar de espaldas a los pájaros y no reconocer el otoño a finale...
Me llega especialmente su asunto. Me asalta la curiosidad, ¿cómo se te ocurrió escribir esta pieza?
ResponderEliminarNo tienes porqué contestar si te incomoda. En cualquier caso, merece felicitaciones.
Un abrazo
Hola:
ResponderEliminarGracias por tu visita a mi blog y por dejar tu huella, de esta forma he podido conocer tu blog, que por cierto, veo que es nuevo, de poco tiempo, y me gusta mucho lo que he visto.
Yo no sé qué es lo que pueden soñar los ciegos, pero seguro que mucha más luz en su interior que nosotros, los que podemos ver, porque a veces, estamos ciegos ante tanta crueldad e injusticia en la vida.
Saludos.
Cerrando los ojos, Ofelia. Esta pieza la escribí hace ya algún tiempo y la publiqué en otro blog mío.
ResponderEliminarMaría, gracias por pasarte.
Un saludo y gracias por los comentarios.