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martes, 23 de febrero de 2010

Patología de un paisaje (VI de VI)


Lucía

Me llaman del busca. Parece urgente. Recorro los asépticos pasillos del hospital y cojo el ascensor al sótano. Me dirijo a mi pequeño santuario: el departamento de patología forense. El policía me dice que tienen un nuevo caso de asesinato y todo indica, por las pruebas preliminares, que el arma homicida es un hacha. Las víctimas son una pareja de jóvenes a los que han descubierto parcialmente mutilados en un contenedor de la basura. Sus manos estaban atadas por abrazaderas de plástico blancas y en los torsos de cada uno, a cuchillo, habían escrito con geométrica caligrafía “siempre” y “por parejas” respectivamente.

En un descanso he llamado a Adam, y le he contado este nuevo hallazgo. Se ha mostrado interesado por los detalles del caso y me ha preguntado si los policías tienen alguna pista. –“Las policía nunca se entera de nada”- le he respondido. Me ha dicho que tenga cuidado y vuelva pronto a casa.

Adam es un sol. Excepto cuando se pone pesado con el orden y me dice lo que debo o no debo hacer, según su criterio. ¡Qué manía tienen los hombres por intentar dominarme! Muy peligroso, ¿verdad, Luis? Luego sobreviene la tragedia. Una mujer como yo debe sentirse muy querida y respetada, pero nunca presionada hasta el límite de –por ejemplo- no dejarla terminar su carrera. Eso sí que resulta del todo imperdonable.

4 comentarios:

  1. ¿Quieres decir que ella era otra psicópata? Sí, mejor por parejas, sin duda.
    No esperaba este final. En las narraciones de suspense, el escritor tiene la misión de marear constantemente al lector y crearle expectativas que no siempre se cumplen. Esto tiene su peligro, porque a veces el lector espera que pase lo que él quería que pasara y no el capricho del escritor. Te digo esto en términos generales.
    Tu narración me ha gustado mucho, sobre todo las intervenciones de Adam, esa obsesión manifiesta es genial. La locura resulta siempre más creativa y más atrayente que el sano juicio.
    Me gusta tu estilo narrativo.
    Saludos.

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  2. ¡Vaya hombre! Ya me has dejado con la duda de cómo habrías pensado que debía terminar, jajaja... Síp, reconozco que he de pulir el final, pero es que quería ajustarme a 1500 palabras, y me he ido a 2000. Me he quedado sin final! En fin, ha sido mi primera incursión en el género y me he divertido bastante escribiéndolo. Maribel, gracias por tus comentarios. Siempre es bueno que te orienten sobre si vas mal o bien encaminado. Un abrazote.

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  3. Interesante y, realmente, bien escrito. Pero, se me ha quedado corto; ¿estás seguro de que no hay más capítulos?

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  4. Ofelia, se me ocurren muchas variables que explotar en la historia; ¿tendré tiempo? No lo sé. Gracias por pasarte y comentar.

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