Con la tecnología de Blogger.

Blog Archive

miércoles, 10 de febrero de 2010

Algún día te llevaré a Nueva York


-"Algún día te llevaré a Nueva York"-, me dijiste. Aquellos días al único sitio donde quería que me llevaras era al centro mismo de tu cama. Aprendí de memoria tu paisaje desnudo y el contorno firme de tu cuerpo, y bebí de él hasta saciarme. Mientras dormías, yo recorría tus cauces con la yema de mis dedos, impaciente, febril hasta hacerte notar mi excitación; tú te desperezabas ronrroneando, y me preguntabas ufano -"¿Todavía quieres más?"- No podía imaginar nada mejor que vivir contigo. Cuando me enseñaste el estudio donde vivías, en que apenas cabían apretujados tus libros, y ese sofá raído, y esa ventana con vistas al cambiante equilibrio del mar, me pareció la isla desierta donde yo quise siempre naufragar. Allí me juraste que ibas a quererme siempre. Ahora yo te juro que me lo vas a pagar.

Todo está convenientemente preparado. He repasado mil veces el plan y creo que no me dejo ningún detalle a la ligera. Tengo la maleta preparada en el fondo del armario, el pasaporte con el visado en regla y una tarjeta de embarque para Nueva York. Dentro de poco llamarás a esa puerta, y yo fingiré. Fingiré como he hecho estos dos meses ahogando mis lágrimas hasta que tú desaparezcas; no me daré cuenta de su perfume en tu camisa, ni romperé mi voz aunque imagine de dónde vienes. ¿Cómo he podido aguantar? ¿Acaso creíste que nuestro amor no iba a tener consecuencias? ¿Acaso pensaste que alguna vez te iba a dejar? He afilado mis penas en este cuchillo todo este tiempo, y ya he visto tu cara al decirte adiós. Sin decir palabra, te daré un largo beso, intenso y suave como fuimos nosotros, mientras mi mano se levantará sigilosa, y caerá sobre ti. No, nada te hará sospechar que una pequeña parte de tu dulce cuerpo, amor mío, viajará conmigo a Nueva York.

Llaman a la puerta.

5 comentarios:

  1. Estupenda prosa, con ese final enigmático ¿Qué parte se llevará a New York, el corazón acaso, o quizá algún apéndice? ;-)

    Muy buen texto, me ha gustado muchísimo, sobre todo tu forma de tratarlo.

    Saludos
    Narci

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Pues yo prefiero no averiguarlo, Narci, no sea que se anime la muchacha a por más..:)

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Buena mezcla de amor y perversidad, seguramente lo uno conduce a lo otro cuando es el rencor el que guía nuestros actos. Estupenda narración.

    ResponderEliminar
  5. Gracias, Maribel. Es un placer leer tus comentarios, sobre todo viniendo de una persona que escribe magníficos relatos. Un abrazo.

    ResponderEliminar