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Mostrando entradas de abril, 2012

Dos horas

Hoy apenas soy una sombra. Cuando me siento así pongo el barco en empopada, a favor de viento, y me dejo llevar. Dos horas han transcurrido desde el aguacero y ahora la mar está en calma, vencida por la tormenta. He olvidado que una vez hubo estrellas; he fingido que las nubes han cubierto desde siempre la luna y que nada ilumina la espuma de las olas cuando la quilla de mi barco rompe y avanza... Qué cosa más curiosa, las metáforas, los símiles, la comparación... El aguacero. La mar. La tormenta. Una sombra de mí. Tan solo dos horas: dos horas han pasado desde que no soy nada para ti.

Cena para dos

Guarda el miedo en un cajón: nunca es tarde para seguir dando tumbos. Uno intenta perder el miedo, sí.   El miedo y el frío y el sueño cuando al llegar solo a casa te das cuenta que estás acostumbrado a pedir cena para dos. De repente, impar; cruz de la moneda que un día creí ser.   Bah! Y tampoco sería demasiado importante si el tiempo nos dejase en paz, olvidase por un momento su propensión a correr más de la cuenta y a permanecer impertérrito sentado mientras nos estruja a placer. Desde la orilla del mar te lo digo:   guarda el miedo. Mira que a veces un rato de angustia y pavor – ese hormigueo en los dedos con sabor a derrota-   es lo que nos hace sentirnos vivos.   Para algunos el castigo es la consecuencia; para otros solo movimiento. Pero un día sentimos su peso en la espalda y en el grueso de los pantalones, y es entonces cuando lo obscuro nos flagela en plan Knockin´ on Heaven´s door, versión Guns   N´Roses, ( con permiso de Bob Dyl...

Jueves de pasta y carne

Hay veces que no basta encender las luces para sentirse a salvo. Y yo no quiero lastimarte, amor, pero me pirran las citas a ciegas; así que me pongo la corbata de silencios calculados y los calzoncillos de trinitolueno, esperando que algún día de lluvia, -como hoy mismo-  alguien coja la mecha y prenda fuego. Cossa Nostra se llama el garito gástrico.  Y tú sujetas la carta como si no te hubiera costado trabajo pintarte esas uñas de sangre. Ni siquiera sé tu nombre, y yo pensando qué poco podemos hacer cuando todo está íntimamente configurado para que tú y yo estemos juntos, y vas y pides "penne e funghi" con una sonrisa en los labios.  Adiós el puñetero romanticismo, si algún capullo lo esperaba. Mi querida realidad, tan frágil; tan etérea y prosciutta; tan carbonara como los espaguettis que estoy intentando esta noche disfrutar a pesar de ese sublime escote en forma de T invertida. Apuntas alto, muñeca, pero no tanto como el carpaccio de dinamita en los bajos fondos ...

Una puerta al mar.

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He alquilado una puerta que da al mar. Sol mediterráneo. Me he dado a elegir entre dos semanas de trabajo durmiendo en hotel céntrico, o chalecito a media hora. Puede que alguien hubiese preferido hotel, pero ésa no lee blogs como el mío, así que no hay problema. Cuando estoy tiempo solo, escribo. Escucho música.  Enciendo la chimenea y me pongo una copa de Cardhu con un par de hielos, elucubrando la manera de volver a tener veinte años. A veces lo consigo, -por un instante-, pero me arrepiento enseguida. En general, cuando alguien con el doble de años sueña con tener la mitad, es que está hablando de sexo. -No, estoy filosofando- dirá. Se engaña. No hace falta rascar demasiado para darse cuenta  que  hace lo que puede para justificarse. Sin problema.  Los hay necesitados., aunque no, no es el caso. No me duele deciros que he aprendido a disfrutar de la vida; a pequeños sorbos. Apurados.  Intensos. Hoy mismo, a las casi cuatro de la mañana, un martes, he sa...

Post desde móvil.

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Probando post desde móvil.