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lunes, 18 de marzo de 2013

Más y menos

La causa del amor, que para todo sirve, nada tiene de lugar común entre nosotros, aunque me empeñe en lo contrario. La dignidad, que para nada sirve, es todo lo que me queda para seguir por mis propios medios. Soy un hombre fundamentalmente bueno. Me estoy convirtiendo en un buen hombre. La diferencia tiene algo de transición por las profundidades del infierno y la sorda alegría de no haberse vuelto uno completamente loco. Es lo que ocurre cuando se ama demasiado: en el proceso del sufrimiento, en la negación de la realidad, pierdes la perspectiva de ti mismo. Analizas hasta la saciedad en qué has fallado, cómo pudiste haber querido mal, y en ése óvalo perfecto, cíclico, constante, rebosan tus sentimientos oscuros por el borde del corazón. Aquí no cabe nada más si sigo echándote de menos.

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3 comentarios:

  1. cuando se ama no deberían existir los demasiados en la condición humana (pero ya sabemos que el hombre es de sentimiento acotado)
    pero cuando se traspasa la condición humana, amar es dimensión plena

    abrazos y feliz semana

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  2. Si sigues echando de menos, el amor que desprendes cae en saco roto.

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  3. g, tengo que aprender a que no me parezca inevitable.

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