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sábado, 22 de junio de 2013

Baila, baila, baila...



El violín de Taro Hakase como mar de fondo para contrarrestar los nubarrones que se ciernen sobre el corazón. Hoy me levanté como el día, en claroscuro, a briznas de lluvia y sol; a flores que no se atreven a brotar por miedo a que sea demasiado pronto. por mucho que sea demasiado tarde. Contradicciones. Y todavía a veces -¿será posible?- me digo a mí mismo que el mundo no puede ser tan complicado como parece, y que el orden de las cosas no depende de otra voluntad, a pesar mio. Aclara la tarde mientras niego la mayor. Alguien me dijo un día que debía darme permiso para sentir, y creo que tenía razón: el sol ya no sale tímidamente detrás de las nubes.

Sin prisa llega la noche. Bosteza el tiempo que me es dado para poner a remojo una idea, sólo una: yo. Y noto los latidos de mis dedos en el teclado cuando acarician mi deseo de otra alma, otro cuerpo, otra persona tan voraz y auténtica como yo mismo. No, no hay prisa: tengo para dar y tomar en mi refugio improvisado. Basta con estar un ratito a la luz del fuego que baila en la chimenea, y a la sombra de este Reserva del 92. Hundido en el sillón de cuero, bailo yo también al ritmo del humo blanco del cigarrillo, y me confundo entre los cuadros, las mesitas de cristal y las lámparas de bronce, como si fuera el protagonista del guión de mi vida, en vez de un intruso agazapado en la esquina de una antigua soledad.

A estas brasas no les toca ya apagarse porque no me da la gana, y porque el vino en la penumbra quiere ser negro y no le dejo. Baila en la copa, y apura su frescor en la garganta, rojo como la sangre que palpita en mis venas.



3 comentarios:

  1. Pausa previa al combate.
    Porque pese al adagio lento del día deberás volver a la realidad (la que sea).

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  2. Sabia esa que te dijo que te dieras permiso para sentir.Quizá te quería ver de nuevo acariciando las nubes y dejándote llevar por ese suave viento, que te devuelva a todo lo que aún te espera con brazos abiertos

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  3. Me saben diferentes hoy tus letras, como si ese gran reserva hubiera matizado su sabor.
    Releerte y descubrir reflejos ambarinos en la oscuridad de esa llama.

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