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martes, 12 de marzo de 2013

El viaje

Los guantes de piel ya no se ajustan a mis manos. Mi alma se ha quedado en los huesos y de nuevo se dibuja el hoyuelo del mentón, ese que te gustaba tanto repasar con tus besos justo antes de afeitarme. Cinco agujeros en mi cinturón y una muesca en la culata del tuyo. Y sigo aquí.

De verdad que fui un ángel empieza a cobrar sentido. Mis alas están tendidas en los alambres junto a tu ropa interior, y me va a llevar tiempo poder recuperarlas. Escribir y leer como terapia; no vaya a ser que se me olvide la felicidad de unas letras apretadas. Nadie puede permitirse el lujo de dejar de amar; ni siquiera yo, acostumbrado a hoteles y aviones y ciudades de paso, a camas vacías y minibares repletos de miseria. Echo de menos viajar por placer, con tiempo para saborear los callejones y nadar entre la gente. Sydney, Praga, San Francisco, Sevilla y Puerto Rico. Volver a cruzar la bahía Swan en Perth. Orchard´s Road en Singapur. Puede que llene mi mochila de tus cosas y las mías y vaya a recorrer de nuevo el mundo, en un viaje al servicio del purgatorio. Me pondré a caminar hacia el este, y cada recuerdo común lo dejaré debajo de las piedras, o prendidos en los árboles, o enterrados en la arena de alguna playa sin nombre. No se me ocurre mejor forma de volver a Madrid que no sea ligero de equipaje, habiéndome desprendido de ti, a trocitos de soledad, a pasos de vida.


5 comentarios:

  1. nostálgico texto, viajar liviano es una esperanza

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  2. Caminarás cargado con tu mochila hacia el lugar que desees.

    Un beso.

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  3. Lichazul, esperanza.. descubro asombrado que tiene características comunes con la energía: no se crea, ni destruye...solo cambia de objetivo.
    María, así será. Gracias por vuestros comentarios.

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  4. Hacia el este, así llevo viajando yo también una eternidad. Dejo mis silencios encerrados en botellas de cristal y, con la mano como visera, sonrío a la salida de todos los soles que me voy encontrando. Un consejo: no olvides aprovechar la lluvia para camuflar la sal de tus lágrimas.

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  5. Dime, g, ¿es largo el camino? ¿que hacemos con nuestras botellas de cristal? Un saludo.

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