Una lección de caballerosidad.
Principios de mes. Cola en la caja del supermercado. Los carros de la compra hasta los topes, como si mañana alguien declarase la guerra y todos esperásemos restricciones de alimentos. Al final, en cuarto lugar, una anciana con una bolsa de tomates en la mano. Me digo que es buen momento para enseñarle a mi hijo una lección de caballerosidad. Mando al crío decir a la señora que pase delante nuestro. Veo su sonrisa cansada cuando atiende al niño; le dice algo entre dientes mientras me mira, pero no acaba de moverse hacia nosotros. Vuelve el crío y le pregunto qué ocurre. - Que muchas gracias, pero no quiere pasar. -¿Por qué? - No lo sé. - A ver, espera aquí. Me acerco intrigado hasta la señora y saludo: - Hola, ¿no quiere usted pasar? Veo que lleva usted muy poca cosa. - Es usted muy amable, y le confieso que me gustaría mucho, pero eso es algo que no depende solo de usted. - ¿Eh?, ¿A qué se refiere? - Verá, aunque usted me deje pasar, estaría colándome al resto de personas que esperan ...