Amantes
Se hace un amargo silencio entre los amantes. Raúl respira con acusación, incómodo, y vuelve sus ojos al muelle. —Mira, ¿sabes lo que te digo? Algo se me escapa. Estoy seguro que tienes algún motivo para no confiar en nuestro amor. Yo ya no sé qué decir, ni qué hacer para demostrarte lo mucho que te quiero, y esta conversación está derivando en un desencuentro inesperado que me hace sufrir. —Necesito estar segura. No es fácil para mí plantearte mis dudas, pero debo hacerlo. Te quiero. Creo que te lo he demostrado estos meses: mientras tú viajabas de aquí para allá, yo esperaba. Todos los días me levantaba temprano y me sentaba en el alféizar de la ventana para ver llegar al cartero. Casi siempre pasaba de largo. Encerrada entre cuatro paredes, te disculpaba pensando que no habrías tenido tiempo, que te habría sido imposible mandar unas líneas contándome tus aventuras y ... —¿Aventuras? No sabes lo que dices. Llevo dando tumbos toda la vida y parte de la culpa la tiene mi trabajo....