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jueves, 23 de septiembre de 2010

La escalera del amor.

Pongamos que hablo de desamor. Multitud de creaciones de los más afamados poetas hablan de ello. De hecho, ahora mismo estoy escuchando 19 días y 500 noches, de Sabina, ese cantautor cuyo talento atrapa en sus canciones a cualquiera. Este hombre tiene la virtud de conectar con gente de todo pelaje y condición, muchas veces a pesar suyo, porque sus versos tocan claves universales. No sé si predomina más el canto al amor que la carencia de él. Supongo que resulta más atractiva la ausencia, el desapego, la melancolía, la ruptura, el desengaño, la nostalgia, que la propia felicidad. La escalera del amor no tiene límites y, cuando nos enamoramos de alguien, nos empeñamos en subirla de tres en tres. De ahí el costalazo, el mamporro y el aporreamiento cuando nos damos cuenta que hemos perseguido un espejismo. La persona amada, tan idealizada en otro tiempo, resulta ser un cambalache de defectos, al menos tan persistentes y desagradables como los propios. Y de repente, casi sin quererlo, pasamos a decir que el amor es algo maravilloso. Algo, no alguien. Así, en genérico, sin personalizar. Entonces, ya cabe todo, y en ese Algo nos despeñamos por la escalera del desamor.

En realidad, no tengo ni idea a qué vienen estas reflexiones, pero bienvenidas sean en este ratito de paz. Debe ser porque yo quiero. Quiero querer. Y este amar a alguien, mi mujer, me hace mejor y más fuerte. Hoy sigo creyendo que el amor no tiene límites, y aunque no avanzo de tres en tres la infinita escalera del amor, mi voluntad es avanzar pasito a pasito. Yo creo que se ama más y mejor cuando más mayor se es. Amar a los 15 años no es lo mismo que a los 40, ni los 70. Amar toda una vida, sabiendo que el amor es incompatible con la costumbre, debe ser un estado muy cercano a la felicidad.

El sexo. ¿Tenéis hijos? A un crío se le achucha, besa, sonríe, mordisquea, masajea, toca; se le da amor con las manos, la piel, los labios... ¿qué será con la pareja? Esto me lleva a establecer una comparación injusta, en cuanto a que son diferentes amores, pero si tuviese que hacerla, confieso irremediablemente que amo mucho más a mi mujer que a mis hijos. Ella, la que yo he elegido querer; ella, con la que adquirí voluntariamente el compromiso de hacerla feliz, con independencia de las circunstancias de la vida; ella y no yo, porque no soy nadie sin ella.

12 comentarios:

  1. No se si es mi ordenador o que pero no puedo hacer comentarios, bueno, sí, los hago pero luego me sale un error de lo más raro...

    Pues nada, por si sale el anterior, no vuelvo a escribir todo el rollo. Eso sí, reitero el beso y añado un abrazo.

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  2. Cachisdiez, Elena... me he perdido tu comentario, porque no aparece por ningún sitio.

    Por cierto, he intentado yo también hacer un comentario en tu blog, pero me ha sido imposible; parece que tienes activado que solo pueden comentar los miembros del equipo.

    Un saludo.

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  3. ¡Qué bonito! Vaya homenaje que le has hecho a tu mujer. Que seguro se merece.
    Fíjate, me ha hecho gracia eso de que hayas estado escuchando canciones de Sabina (a mí tambien me encanta), porque hace un par de días me dio por escuchar canciones de Alberto Cortez (pura poesía también). Cortez no es propiamente de mi generación, pero es un cantante universal. Menudas letras tienen sus canciones. También estuve escuchando a Aute (todo ello gracias a Goear). Y fue maravilloso vivir ese retroceso, ese volver a lugares o sensaciones que ya no existen.
    Sí, se ama más y mejor con la edad. Estoy de acuerdo.
    Feliz fin de semana.

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  4. Decia Beideberg:

    "El amor es una cat´´astrofe espléndida: Saber que te vas a estrellar contra una pared, y acelerar a pesar de todo, correr en pos de tu propio desastre con una sonrisa en los labios; esperar con curiosidad el momento en que todo se va a ir al carajo. El amor es la ´´unica decepci´´on programada, la ´´unica desgracia previsible que deseamos repetir...".

    Realmente bonito tener una reina de corazones y no andar siempre con tanta carta pequeña.

    ...

    Un cordial saludo.

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  5. Maribel, perdona mi ignorancia pero, ¿qué o quién es Goear?

    Un saludo.

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  6. Chus-A, estoy seguro que lo tuyo es el mus, por eso debes preferir ir a pares de sotas, y quizá medias...

    Un saludo!

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  7. Ah, no te preocupes, yo lo he conocido hace relativamente poco tiempo. Se trata de un buscador de canciones. Pones el título (o el autor si no conoces el título) y le das a BUSCAR. Te aparecerá un listado de canciones y eliges la que te apetezca. De Sabina hay muchas.

    http://www.goear.com/

    A disfrutar.

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  8. Ah, pues es verdad; y gratuito, según parece. Gracias por la referencia, Maribel.

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  9. Es que SAbina es mucho Sabina, no hay duda. Pero yendo al grano, he sentido una enorme envidia de tu mujer leyendo este texto; y el caso es que estoy convencida de que en todas las parejas debería ser así, pero observo cada día que no lo es y me da mucha pena, así que os felicito a ambos, porque seguro que ella te ama a ti de la misma manera y espero y deseo que siempre siga siendo así.

    Saludos

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  10. Miguel,,

    Yo lo que tengo es un lío que lo mismo tengo cartas españolas que piezas del tente ... :)

    Un saludo

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  11. Gracias por tu comentario, Narci; sé que lo has escrito con el corazón.

    Un saludo fuerte.

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  12. Has hecho una muy interesante reflexión respecto al amor, me ha gustado mucho.

    Y así lo veo yo, no es lo mismo amar a los 15, que se tiene la cabeza más loquita y el amor se siente más superficial, que los 40 o 70 años, que se valora más la esencia de la persona y es mucho más maduro.

    Sí yo tengo una hija, pero lo que no puedo hacer es comparar los amores, cada amor es distinto, no por ello se tenga que medir si se quiere más a uno u a otro, a la pareja, al hijo, a la madre, a un hermano...

    Saludos.

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