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miércoles, 28 de julio de 2010

Timón de cola


Vuelo.

Dicen que si una noche sueñas con volar, realmente lo que estás pidiendo a gritos es sexo. Yo no soy un especialista en interpretar sueños, ni tampoco un pájaro, y sin embargo, vuelo. Qué le vamos a hacer, es un hecho. Tan real, como que he subido a la terraza de mi edificio a hacer algunas fotos del entorno desde una nueva perspectiva y, al sentir el viento, he abierto mis brazos y mi cuerpo y mi mente y he sentido la sangre golpear hasta las mismas puntas de los dedos. Al abrir los ojos, volaba a cincuenta metros del asfalto.

Siempre he creído que ante una situación estresante o nueva que no controlas, lo mejor es dejarse llevar; por lo que, pasada la primera impresión, visualicé en mi interior una verde hoja cayendo suavemente. Eso no me satisfizo del todo, porque yo ya quería experimentar. Inicié con miedo un tímido picado, y todo adquirió cierta velocidad. Sobrevolé con destreza un montón de edificios, una autopista y un polideportivo, el hospital, y vi a mi izquierda el Parque del Oeste con su lago azul y los árboles tan altos, así que localicé mi timón de cola, largo y enhiesto, y giré...

Sí, puede que realmente lo que necesite sea sexo.

3 comentarios:

  1. ¿Dónde está mi comentario? Te había dejado un comentario a esta entrada ¿no lo has visto por ahí?

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  2. Bueno, pues te decía que tú juegas con ventaja en eso de volar porque fuiste ángel, pero al mismo tiempo los ángeles no tienen sexo, ¿no nos estarás tomando el pelo?, jeje. Muy bueno el guiño erótico.

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  3. Pues no lo he visto, lo siento; buscaré debajo del portátil, a ver...no. Ha volado.

    Efectivamente, los ángeles no tienen sexo, porque tienen la gran suerte de poder volar a su antojo. También son una especie única en sí misma, según dicen. O lo uno, o lo otro, no cabe todo dentro del pack. Reclamaciones al Gran Jefe.

    Un saludo.

    Un saludito.

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