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lunes, 8 de marzo de 2010

Happy days



Yo canto; tú lo sabes: canto. When Jesus wash.. ¡Oh, happy days! Y en cada nota, cada acorde in crescendo, siento crecer en mí el amor. Es el bálsamo que cubre y sana mis heridas. Rezo. No sé hacerlo de otro modo: es la única manera que puedo suplicar perdón.

Flores en el jardín. Valla de madera blanquísima delimitando el pequeño huerto. Ropa tendida donde, a veces, dejo secar mi alma. Cielos azules, de raso y almidón, como la casa en que tú y yo vivíamos antes de marcharte a Afganistán. Este es el recoveco de mi vida donde guardo mis días felices, encerrados en la buhardilla de mi corazón.

Cuando te vi bajar las escaleras de aquel avión ya eras otro. Olías a pólvora quemada y a odio incomprensible, contenido y absorto, y ni siquiera mis besos fueron capaces de borrar la propaganda y la guerra, el hastío infinito que traías en los bolsillos de la mochila. ¿De dónde sacaste tanta tristeza? ¿Qué hiciste, amor, para despertarte todas las noches empapado de lágrimas? Yo te preguntaba, y tú respondías siempre con una negativa, como si el peso de aquello que te devoraba fuese intransferible. El césped dejó de cortarse, la valla se descascarilló y poco a poco se volvió amarillenta; eras un extraño que degollaba sus fantasmas entre cuatro paredes.

Yo gritaba y cantaba, rezaba a Dios para que volviesen aquellos días felices. ¡Lava sus culpas, my Lord, haz que se perdone a sí mismo! Intenté por todos los medios atraerte de nuevo hacia mí, y luché por amarte como siempre, a quererte como nunca; tendí todos los días tu ropa mojada, con la esperanza de que el viento secase las horas de lluvia.

Un día de mayo decidiste cavar una zanja en el huerto y regaste las flores con la sangre triste de tus venas. ¡Cómo canté aquel día! Mi voz era un torrente de amargura, de fuerza incontenible, de promesas rotas. ¡¿Por qué, por qué, por qué?! ¿Dónde están los días felices? No supe cómo ayudarte, amor, aunque comprendiese lo importante que era para ti lavar la culpa que te comía el alma.

Desde entonces canto por ti, por mí, para pedir perdón. Rompo mi voz mientras imagino que tú eres el coro, allá en lo alto, recordándome los días felices. Everyday, when Jesus wash.. take my sins away..

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