Con la tecnología de Blogger.

Blog Archive

martes, 26 de enero de 2010

Una ciudad sin nadie dentro

Últimamente tengo el alma
de visita en el extranjero.
He expedido su pasaporte
y ya no sé dónde para;
probablemente en el oasis
de algún remoto desierto,
o en la espuma de las olas,
allí donde el mar acaba,
y se escucha aullar el viento.

La he imaginado en una ciudad
atravesada de canales secretos:
solitarios meandros de lluvia
por los que pasea en su barca,
empapada hasta los huesos.
Campanarios sin campanas,
majestuosos palacios sin dueño;
calles y plazas vacías
donde solo habita la nostalgia,
como un vago recuerdo.

Una ciudad sin nadie dentro.

No, allí no puede estar mi alma,
olvidada y rota,
escindida
de la ciudad de mi cuerpo.
He de comunicarme con ella,
aunque lleve lejos
demasiado tiempo.
Antes su rostro coincidía:
no era la imagen borrosa
que ahora me mira en el espejo.

Últimamente tengo el alma
de visita en el extranjero.
No sé si está de vacaciones,
o yo, estúpido de mí,
la condené al destierro.

3 comentarios:

  1. Real tu texto lleno de palabras que toman vida cuando se juntan en la rima del verso o poesía
    besos

    ResponderEliminar
  2. Me estoy imaginando con una ciudad sin nadie dentro, solitaria, sólo yo y ella, divagando por la ciudad, perdida entre las calles...

    Muy bonito tu texto, Miguel, encantada de haberte descubierto gracias a tu huella, ha sido un placer haber estado en tu blog.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Recomenzar, bienvenida! Muchas gracias por tu comentario.

    María, lo mismo digo. Tienes un blog de lujo.

    ResponderEliminar